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ABRUPTO FINAL de La Ruta de las Ermitas en Montserrat

COMUNICADO QUE SUSTITUYE A LOS CAPÍTULOS 14 Y 15

de la serie LA RUTA DE LAS ERMITAS

Los que estáis siguiendo nuestra serie internacional LA RUTA DE LAS ERMITAS en Montserrat vais a tener un capítulo doble inesperado. Octavi Piulats y yo –por decisión impuesta- hemos optado por no publicar los dos últimos vídeos de la serie (la Santa Creu y Sant Dimes) por motivos que os exponemos en este capítulo.

La serie de las ruta de las ermitas en Montserrat empezamos a publicarla en agosto del 2015 y consta de 16 capítulos: uno de introducción sobre la figura del ermitaño, 14 capítulos sobre ermitas, más un capítulo de conclusiones. En la serie intentamos responder a preguntas como ¿Cuál es el origen de las ermitas de Montserrat? ¿Quien las construyó? ¿Quien vivió en ellas? ¿Qué es un ermitaño? ¿Por qué hay tantas? ¿Son habitables o están en ruinas? ¿Se puede llegar hasta ellas? ¿Son espacios de culto? ¿Son lugares de poder?

El 31 de enero del 2017 se publicó el capítulo núm. 14, correspondiente a la ermita de la Santa Creu, y pocas semanas después decidimos retirarlo y no publicar el núm. 15, el correspondiente a la ermita de Sant Dimes. El núm. 16, correspondiente a las conclusiones de la serie, sí será publicado. Los motivos de esto pasan por acatar la voluntad de la Comunidad Benedictina de Montserrat. Como Octavi Piulats y yo misma explicamos en el vídeo, no compartimos los argumentos de la Abadía. Creemos que tras olvidar durante casi dos siglos a las ermitas, hay que volver a ponerlas de actualidad, porque fue allí en la Naturaleza y no en el monasterio o la abadia, donde nació hace muchos siglos la espiritualidad paleolítica, la neolítica, la greco-romana, la arriana y finalmente la católica. Ciertamente cualquier vídeo en la red de lugares pintorescos contiene al mismo tiempo la posibilidad de publicidad indirecta y el que mucha gente arruine con actos vandálicos el paraíso que uno trata de mostrar. Pero también el argumento contrario es válido. Si las ermitas no se han respetado hasta hoy es porque nadie sabía de su importancia y tradición histórica y precisamente nuestra serie trata de explicar lo esencial y valioso de cada ermita, para que la población catalana, española e incluso internacional, las admire, las valore y quizás con el tiempo, las reconstruya.

Las primeras ermitas de Montserrat provienen de antiguos lugares de culto de religiones ancestrales, como la megalítica o la íbera. Más adelante, en la época visigótica, aparecen los primeros ermitaños, los pioneros, que construyeron sus habitáculos en las cuevas y oquedades que habían servido al culto de las antiguas religiones. Estas ermitas son lugares muy especiales, sitios energéticos de primer orden, y se hallan situados en lugares difícilmente accesibles a lo largo y ancho de todo el macizo. El primer ermitaño singular del que tenemos noticia, ya cristiano, es el catalán Fra Garí, del que ya hemos hablado en un reportaje anterior. Pero a partir del siglo XV, y a causa de la reforma de Cisneros, los ermitaños quedan definitivamente sujetos a la regla de San Benet, con unas obligaciones y unos deberes de culto. Allí se acaba su libertad. No obstante, las ermitas viven cuatro siglos de esplendor hasta el siglo XIX. Tras las guerras napoleónicas algunas quedan muy dañadas y el golpe de gracia final lo sufren a través de los bandoleros. A principios del siglo XX todas están ya en ruinas y abandonadas.

En la actualidad, el número de ermitas es incierto. Se hallan divididas en dos grandes bloques de la montaña, que responden a Tebas y Tebaida, en recuerdo a los primeros ermitaños gnósticos de Egipto. En la vertiente de Tebas hallamos la más antigua: San Pere. Luego Santa Caterina, San Juan, San Onofre, Santa Magdalena, Sant Jaume, San Marti, y Sant Jeroni; en el torrente de Santa Maria, la ermita de Santa Ana. Y en la vertiente de Tebaida: San Antoni, San Salvador, San Benet, La Trinitat, Santa Creu y Sant Dimes. La ermita de Sant Miguel no se considera ermita de ermitaños, sino capilla de culto, igual que la de Sant Iscle. Una de las ermitas está dedicada a refugio de escaladores, San Benet, y dos de ellas, Santa Creu y Sant Dimes, están cerradas al público, y bajo supervisión de los monjes.

El vídeo en Vimeo

 

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